No, este blog no habla de lo obvio que se puede deducir del título, sino de una tendencia acentuada más por la actual crisis financiera. Se trata del intercambio del mismo puesto entre diferentes personas dentro de un pequeño espacio de tiempo.

Acuñé la frase hace unas noches atrás mientras tomaba algunos cocteles con algunos colegas y amigos.

Resulta que, si bien la industria del periodismo hispano en Nueva York es ultra pequeña, es casi imposible evitar pensar en la posibilidad de que alguno de tus colegas haya, o esté ocupando, el mismo puesto que perdiste tú hace unos años atrás.

Rodeado de ex empleados en un party en el que a pesar de que se celebraba el cumpleaños de un amigo, sentí terror al ver las caras de preocupación, desesperación y abandono que trae el despido.

Y era casi aterrador pensar que en algún momento, una de estas personas podría tomar mi puesto en cualquier momento.

Y bebí. Más a mi futuro que al de ellos. No lo puedo negar.

Esta crisis está despertando un instinto territorial que hay que temer. Nos vamos a convertir en caníbales.

Porque es que cuando, por ejemplo, un grupo de cuatro personas está conectado en alguna forma al mismo puesto de trabajo, en la misma empresa, en un espacio de solamente tres años te das cuenta que esta pequeña industria, este pequeño grupo, es promiscuo de profesión.

Y ahora más que nunca con esta crisis económica en algún momento un amigo tuyo podría estar sentado en la misma silla que perdiste hace unos meses atrás.

Solamente de pensarlo me hace sentir tan asqueroso. Es como esos comerciales de sexo sin protección que aseguran que si no te proteges, una acostada con uno es una acostada con todo un pelotón.

A esto nos está llevando esta promiscuidad laboral; a acostarnos con muchos más que han estado en el mismo puesto a causa de las circunstancias para que luego, cuando se vean en la ‘opción’, se deshacen de ti y se repite la historia. (Muy parecido a otras experiencias que he tenido que contaría mejor en otro blog.)

Al menos algo tenemos que agradecerle a esta recesión; existen ahora más posibilidades de que puedas recuperar ese bolígrafo que dejaste en tu viejo escritorio. /Miguel Rosario

Imprimir